Capítulo 14
VII. Profecía sobre la redención de Israel.
A. Vuélvete a Dios Israel y confiesa tu
pecado.
1. Un llamado de Dios a volverse a él.
a. 14:1 Vuelve, oh Israel, a Jehová
tu Dios; porque por tu pecado has caído.
b. 14:2 Hagan oraciones con
palabras de súplica, y vuelvan a Jehová, y díganle: Quita toda nuestra
iniquidad, acepta las ofrendas de nuestros labios, y haz que estemos bien.
c. 14:3 Reconocemos que el asirio
no nos librará; no nos montaremos en los caballos para huir hasta allá, ni
nunca más diremos a la obra de nuestras manos: son nuestros dioses. Porque en
ti aun el huérfano alcanzará misericordia.
2. La gracia de Dios en su
amor apartó sus juicios.
a. 14:4 Yo sanaré su rebelión, los
amaré de pura gracia; porque mi juicio se apartó de ellos. Efe 2:8
B. El redentor de Israel.
3. Él redimirá a Israel.
a. 14:5 Yo seré a Israel como el
rocío. Les daré vida. Él florecerá como lirio. Y extenderá sus raíces como el
Líbano.
b. 14:6 Se extenderán sus ramas, y
será su gloria como la del olivo, su perfume será como el Líbano.
4. Regreso de Israel a su
tierra.
a. 14:7 Volverán y se sentarán bajo
su sombra. Serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será
como el del vino del Líbano. El tiempo de su redención.
b. 14:8 Efraín dirá: ¿Qué tengo que
ver yo con los ídolos? Entonces, yo lo oiré, y miraré. Yo seré a él como la
haya verde; de mí será hallado tu fruto. Su renovación y su fruto.
5. La sabiduría de Dios.
a. 14:9 ¿Quién es sabio para que
entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son
rectos, y los justos andarán por ellos; más los rebeldes caerán en ellos.
“Dios llama al pueblo a volver con
humildad, llevando palabras sinceras. Promete sanar su infidelidad y amarlos en
libertad. En la venida del Mesías, la tierra de Israel florecerá como el lirio,
echará raíces profundas y dará fruto. Por medio de Jesús. Ya no acudirá a los
ídolos ni a las potencias extranjeras. Dios será como rocío: traerá vida,
estabilidad y bendición. Al final, se invita al sabio a entender estas
palabras, pues los caminos de Dios son rectos, aunque los rebeldes tropiezan en
ellos”.
El libro de Oseas es el retrato del
pueblo infiel de Israel y de Dios que ama con fidelidad inquebrantable. Cada
capítulo revela el dolor de Dios frente a la traición, pero también su decisión
de restaurar. Oseas no endulza las palabras para denunciar el pecado, anuncia
sin reserva. Pero al final, el mismo profeta nos deja ver que el amor de Dios
quebranta la rebelión del hombre.
En este sentido, lo quebranta, pero
también lo sana. Dios juzga, pero también redime. El profeta termina y concluye
su profecía, indicando que el proceso de restauración no depende de sacrificios
externos humanos, sino de una respuesta sincera, humilde y guiada por el
conocimiento del Altísimo, para la regeneración de la humanidad. En las
palabras finales del capítulo 14 se deslumbra la sabiduría y esencia de Jesús:
el fruto, el grato olor del lirio, el agua de vida, Él es la vida.
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