D. Profecías sobre la venida de Jesús.
1.
Profecía de Egipto llamé a mi hijo. Oseas 11:1. Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi
hijo.” Este verso es citado en Mateo 2:15 como cumplimiento profético cuando
José y María regresaron de Egipto con Jesús. Aunque originalmente se refiere a
Israel, el evangelista lo aplicó directamente al Mesías.
2.
Profecía sobre la resurrección. Oseas 6:2. Él
nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos
delante de él. Esta profecía se refiere a la resurrección de Jesús al tercer día. Aunque el contexto
habla de Israel, el lenguaje profético apunta a una restauración que se cumple
plenamente en Jesús y que alude a la resurrección de los muertos cuando él
regrese en su Gloria.
3.
Profecía del único Salvador. Oseas 13:4 Pero
yo Jehová soy tu Dios desde que estabas en la tierra de Egipto. Por tanto, no
hay otro dios, ni otro salvador que no sea Yo. Este verso afirma que la salvación viene sólo de
Dios. Al comparar con lo que escribió el evangelista Lucas en el libro de los
Hechos 4:12: Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el
cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos. Confirmando así la profecía
proclamada por Oseas. Jesús es ese único Salvador.
4.
Profecía del Mesías como rey descendiente de David. Oseas 3:5. En la culminación de los tiempos,
después volverán los hijos de Israel a su tierra, buscarán a Jehová su Dios, y
a David su rey. Temerán a Jehová y a su bondad. “David su rey” es una expresión mesiánica que
apunta a Jesús como el heredero del trono de David, según lo confirma el
evangelista Lucas. Lucas 1:32.
5.
Profecía del redentor y la restauración de Israel. Lo que comienza el profeta en el
capítulo 2, lo culmina en el último capítulo 14 del libro de Oseas. En el
capítulo 2, habla de la esposa del cordero y de las bodas del cordero. Como lo anunció
el apóstol Pablo, como la Iglesia de Jesucristo y las bodas del cordero. 2 Cor
11:2. Y luego el capítulo 14. Oseas culmina con la gracia de Dios, restauración
y vivificación, vista por los apóstoles como la obra del Mesías, quien trae
redención y vida nueva. Jesús es el cumplimiento de esta promesa, trayendo:
sanidad, reconciliación, restauración y vida. Y Jesús lo anunció. Jua 10:10;
Efe 2:8; Ti 3:5-6.
E. Profecía sobre los gentiles.
1. Profecía de la
inclusión de los gentiles como pueblo de Dios. Oseas 2:23. Sembraré la tierra, solo para mí
honra, no para tus ídolos. Tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi:
Tú eres mi pueblo. Y él dirá: Tú eres mi Dios. Aunque el profeta Oseas refiere en este
capítulo 2 la infidelidad de Israel. El apóstol Pablo cita a Oseas, en Romanos 9:25, referente a Oseas 2.23, para mostrar cómo
los gentiles, que no eran pueblo, ahora son llamados hijos de Dios por medio de
Jesús. Así como la adúltera Israel.
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